domingo, 30 de diciembre de 2012

David Burtka






Dulce y atractivo. Buenorro y padre. Guapo y gay. Con una boca para comérsela, una mandíbula de miedo y unos ojos que te atrapan en la espiral de su remolino hasta el punto en el que no puedes salir de ellos. Porque además nos entiende, porque le gustan los hombres, y a nosotras, y seguro que a ellos, nos gusta él. Y potente. Muy potente. Hacedme un hueco en la cama, por favor, y ya podré morir tranquila.



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